#1 | La gripe es una enfermedad muy contagiosa que puede llegar a ser muy grave
La gripe es una de las enfermedades infecciosas más comunes y es transmitida por el aire. Es altamente contagiosa y se produce en epidemias estacionales. Se manifiesta como una enfermedad febril aguda con grados variables de síntomas sistémicos, que van desde fatiga leve hasta insuficiencia respiratoria y muerte. Los cuadros leves son los más frecuentes, mientras que los graves son menos frecuentes y se ven en pacientes con enfermedades debilitantes, embarazadas o de edad avanzada.
Es producida por el virus influenza cuyas cepas tienen un comportamiento cíclico anual. Se conocen tres serotipos: A, B y C.
#2 | Otros cuadros virales pueden ser confundidos con gripe
Diagnosticar con precisión la infección por influenza A o B únicamente sobre la base de criterios clínicos es difícil, debido a la superposición de los síntomas causados por los diversos virus asociados con la infección del tracto respiratorio superior (URI). Los virus que inicialmente pueden causar síntomas similares a los de la gripe incluyen adenovirus, enterovirus y paramixovirus. Esta, junto con otros motivos, es una de las explicaciones de por qué las personas pueden tener “gripe” a pesar de la vacunación.
#3 | Las medidas preventivas contra el COVID son muy útiles para prevenir la gripe
El virus de la gripe se propaga de persona a persona a través de gotitas creadas cuando un individuo infectado tose o estornuda. La infección se produce después de que una persona inhala las gotitas y entran en contacto con la mucosa del árbol respiratorio invadiendo sus celulas. La persona infectada es contagiosa al inicio de los síntomas o justo antes del inicio de la enfermedad (0 – 24 horas) y continúa durante cinco a 10 días.
El uso de tapabocas, el no tener contacto con personas sanas mientras uno está enfermo, ventilar los espacios y la higiene de manos disminuyen la transmisibilidad.
#4 | La vacuna antigripal es una medida efectiva para prevenir la enfermedad grave (Neumonitis viral)
La prevención de la gripe es la estrategia de manejo más eficaz. La vacuna contra la gripe A y B se administra cada año antes de la temporada de gripe. Todos los años se analizan los subtipos de vacunas cada año y hacen los cambios necesarios para la próxima temporada sobre la base de las tendencias mundiales. La inmunidad generada por la vacuna entra en vigor de 10 a 14 días después de la administración.
Se ha demostrado que, en términos generales, la vacuna de la gripe tiene una efectividad razonable Las personas de 18-64 años que se vacunaron tuvieron un 47 % menos de riesgo de hospitalización por influenza, mientras que Las personas de 65 años de edad o más vacunadas tuvieron un 28 % menos de riesgo de hospitalización a causa de la influenza. Si bien a priori podría parecer que es un porcentaje moderado, se demostró que la vacuna previno con alta probabilidad otros eventos graves relacionados a la gripe. De las personas hospitalizadas por gripe, el 41% tuvo menos probabilidad de necesitar oxígeno y el 65% menos de probabilidad de tener falla de órganos que requiera cti o intubacion.
Por todo esto es fundamental vacunarse, sabiendo que la misma no evita que puedas tener síntomas leves pero si evita con alta probabilidad la gravedad.
#5 | La gripe no se trata con antibióticos; en determinadas ocasiones pueden indicarse antivirales para su tratamiento
La gripe es una enfermedad viral, por lo cual no lleva tratamiento antibiótico para bacterias. Es bien conocido que la gripe puede predisponer a la neumonía bacteriana. En este caso si hay que prescribir antibióticos.
Para pacientes de alto riesgo de mala evolución o enfermos graves hospitalizados está aprobado el uso de antivirales como el oseltamivir.
Ante cualquier duda, es fundamental no automedicarse y consultar al médico.